PROTOCOLOS DE ESTERILIZACIÓN AUTOCLAVES
PROCESO DE ESTERILIZACIÓN
Tras finalizar la intervención, el/la auxiliar o responsable de esterilización debe colocarse el equipo de protección individual (EPI) y proceder a recoger el instrumental utilizado.
El proceso de descontaminación se lleva a cabo sumergiendo el material contaminado en una cubeta con solución desinfectante durante el tiempo requerido para eliminar virus y bacterias.
Los instrumentos deben ser lavados y cepillados manualmente para retirar cualquier residuo biológico.
Para la limpieza manual del instrumental y material quirúrgico se requiere un cepillo de cerdas suaves, detergente neutro (pH 7) y un desinfectante con acción bactericida y virucida.
El enjuague, tanto inicial como final, debe efectuarse con agua caliente (alrededor de 40 °C).
La limpieza mecánica se realiza mediante cubas de ultrasonido o termodesinfectadoras, las cuales actúan alterando física y químicamente los contaminantes bacterianos.
Limpieza por ultrasonidos:
Emplean ondas ultrasónicas de alta frecuencia que generan vibraciones en el líquido de limpieza, formando burbujas microscópicas que colapsan y desprenden suciedad, tejidos blandos y residuos de los instrumentos.
Termodesinfección:
Las termodesinfectadoras permiten efectuar de forma eficiente el lavado, enjuague y desinfección a 93 °C, garantizando altos niveles de seguridad e higiene tanto para el personal como para los pacientes. Este proceso combina descontaminación y desinfección térmica, seguido de un secado óptimo.
El envasado es una etapa previa a la esterilización y consiste en introducir los dispositivos médicos previamente descontaminados, desinfectados y secos en un envase desechable (Sistema de Barreras Estériles – SBS), cuyas especificaciones se establecen en la norma UNI EN ISO 11607-1.
Su finalidad es permitir la esterilización, ofrecer protección física y conservar la esterilidad de los instrumentos hasta el momento de su utilización.
El contenido del envase no debe superar las ¾ partes de su capacidad. Es necesario dejar al menos 3 cm entre la carga y la soldadura, así como 1 cm entre la zona de sellado y el borde del papel para facilitar su apertura posterior. La banda de sellado debe ser de al menos 6 mm (EN 868-5). Los instrumentos con puntas deben ser protegidos, y al embolsar turbinas o dispositivos lubricados, se recomienda colocar gasas para evitar el exceso de aceite dentro del sobre.
Para el envasado pueden emplearse:
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Bolsas autosellables adhesivas
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Rollos de papel con termoselladora
Se aconseja utilizar selladora para reducir errores humanos y optimizar el proceso.
De acuerdo con la normativa EN13060, la esterilización tiene como objetivo eliminar toda forma de vida microbiana vegetativa, incluidas esporas y hongos, mediante vapor de agua a una temperatura de 121 o 134 °C. Un objeto se considera estéril cuando la probabilidad de que contenga un microorganismo vivo es inferior a 1 por cada millón.
Es fundamental no sobrecargar la cámara del autoclave. Los sobres no deben superponerse ni entrar en contacto con las paredes internas del equipo. La parte porosa y blanca de la bolsa de esterilización debe colocarse hacia arriba para favorecer la penetración del vapor y el secado adecuado del instrumental. Los sobres húmedos o abiertos deben reprocesarse por separado.
Además de asegurar y mantener la esterilidad de los instrumentos tras el proceso de esterilización, la normativa de envasado contempla un sistema de etiquetado y trazabilidad esencial para la gestión, el control y el correcto funcionamiento de la clínica. La información que debe figurar en cada envase incluye:
• Datos del responsable que efectuó la esterilización.
• Número de ciclo de esterilización registrado por el autoclave.
• Fecha de envasado.
• Fecha de caducidad, que salvo indicación contraria del fabricante, es de 30 días desde el envasado.
Las pruebas de control tienen como objetivo verificar el correcto funcionamiento del esterilizador.
Se pueden clasificar en:
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Control del rendimiento del autoclave mediante pruebas de vacío o test externos: el test Bowie & Dick y el test Helix, que se realizan antes de poner en marcha el autoclave.
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Controles químicos (indicadores de esterilización) y controles biológicos, que se ejecutan durante el ciclo de esterilización para confirmar que se han alcanzado los parámetros requeridos.
Según el tipo de prueba, el protocolo interno de cada clínica y la normativa vigente, los controles deben efectuarse de manera diaria, semanal o mensual.
Para más información sobre los distintos tipos de pruebas: Control de indicadores de esterilización.
Cada fabricante de autoclaves recomienda rutinas específicas para mantener el equipo en óptimas condiciones y garantizar su correcto funcionamiento a lo largo del tiempo. Seguir estas prácticas es esencial para prevenir averías innecesarias.
El procedimiento depende de los ciclos realizados y de los años de uso del dispositivo: desde simples sustituciones de filtros de aire, agua, junta de la puerta y filtros de polvo, hasta la limpieza de depósitos y sistemas hidráulicos, el filtro de la cámara y la verificación de los parámetros electrónicos.
El mantenimiento puede realizarse de forma semanal, mensual y/o anual.